TORKEMADA

Escupir para arriba

2018-05-20

Escupir para arriba



A la vuelta de las fiestas patronales, con el cuerpo dolorido por el bamboleo y rígido como si lo hubiese encorsetado con hormigón, no salgo de mi asombro de la escandalera que se ha montado por la compra de un chalet por la pareja de líderes de Podemos, Montero-Iglesias, que han decidido invertir su presente y futuro en un chalet en la sierra que les va a costar, nada más y nada menos que, 600.000 euros. Dice la prensa cortesana que el chalet donde los Iglesias-Montero piensan criar los mellizos lo mejor que puedan, correteando por el jardín y pronto dando las primeras brazadas en la piscina privada, es un verdadero casoplón que para sí quisieran, no sólo sus millones de votantes y seguidores, sino también varios millones de votantes de esa derecha ultraliberal y capitalista a la que tanto atacan por sus usos y costumbres burguesas.
A mí personalmente no me parece nada mal que nuestros políticos tengan patrimonio e inviertan su dinero lo mejor posible dentro de la legalidad por supuesto y es más,  incluso me parece más rechazable la tendencia populista de algunos políticos que aparecen ante los medios haciendo gala de sus miserias, de no tener un duro y malvivir de alquiler. En estos casos y/o similares, la pregunta que me suelo hacer yo es: ¿cómo demontres voy a dejar que un desastre como tú gestione los dineros públicos si no eres capaz de gestionar correctamente los tuyos?
Ahora bien, en el caso podemita del que hablamos, creo que el revuelo proviene más del mosqueo de millones de personas que haciendo suyo el dicho de mi suegra “Cuanto más alto escupas, más te caerá encima” que lo utiliza para referirse a flagrantes casos de incoherencia , como decía, el pópulo no ha dejado pasar la oportunidad de sacarles los colores a estos políticos que ponen a caldo perejil a todo bicho viviente y que, siendo víctimas de su propia medicina, nos les va quedar más remedio que lamerse las heridas provocadas por el deporte rey, el despelleje del vecino.
Si les digo la verdad, a mí ni me va ni me viene lo del casoplón, lo que realmente me ha extrañado es leer las declaraciones de Pablo Iglesias diciendo que con la elección de una casa en el municipio de Galapagar, municipio de 30.000 habitantes, lo que pretenden es “acercarse más al campo” porque en primer lugar da muestras de lo que para ellos es el campo,, ósea el jardín de una urbanización y además, si lo que realmente querían era acercarse al mundo rural, aproximarse a la tranquilidad de un pueblito, que sus mellizos se criasen en un entorno saludable y demás argumentos lógicos en todo progenitor que se precie, lo que tenían que haber hecho era irse a vivir a uno de los cientos de pueblitos semiabandonados que circundan la metrópoli madrileña y así aportar su granito de arena a la política contra la despoblación rural que tanto dicen combatir.
Las provincias que rodean la capital del madroño conforman una enorme estepa desértica donde escasean los de edad media, se extinguen los niños y hasta escasean los ancianos en un entorno realmente hostil para la vida actual y en un territorio sin oportunidades de desarrollo social y económico y donde la gente, en silencio y con resignación, abandona por la puerta de atrás la tierra que les vio nacer por lo que imagino que serían legión los alcaldes de contar con estos ilustres vecinos en su censo menguante.

En Euskadi no llegamos, ni de lejos, a estos extremos y son muy pocos los casos de pueblos abandonados pero son numerosos los datos, sacados de aquí y de allí, que leídos e interpretados conjuntamente nos hacen ver que la realidad no es ni tan equilibrada ni tan bonita como la pintan y así, en estos momentos donde se está tramitando el documento de aprobación inicial de las Directrices de Ordenación Territorial, las famosas DOT y donde se vanaglorian de haber logrado un asentamiento poblacional bastante equilibrado a lo largo y ancho del territorio , podemos comprobar que las tres áreas metropolitanas de las capitales vascas aglutinan el 72% de la población, resultando altamente preocupante el efecto succionador de Vitoria-Gasteiz con respecto al conjunto del territorio alavés y la fatal atracción que ejerce la costa que va, imparablemente, vaciando las comarcas interiores y mientras tanto, el 93% del territorio es selo que no está urbanizado. Incluso se llega a apuntar que los municipios rurales vascos, más de la mitad del total, comprenden el 70% del territorio y el 8% de la población.
Soy consciente que lograr un armónico desarrollo territorial del país es bastante complicada y que, en muchos casos,  sobrepasa los numerosos planes, directrices y programas que pueda inventar el responsable político de turno pero siendo esto verdad no por ello desde las administraciones debieran adoptar políticas valientes para reequilibrar y redistribuir la vida, en su sentido más amplio (servicios, actividad económica y entre ellos el sector primario, banda ancha, política de vivienda adaptada, etc.)  a favor de los municipios más pequeños porque si no tomamos cartas en el asunto, seguro que tenemos desarrollo sostenible, ahora bien, el desarrollo se limitará a las capitales y el resto quedaremos gestionando el sostenible.
¡Antes que tarde, por favor!


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-05-13

Cuestión de Huevos



Estos últimos días han resultado especiales para uno. Mientras una de mis caras, la sonriente y pánfila, se alegraba por la disolución de la banda terrorista ETA queriendo creer que asistimos al cierre definitivo de una larguísima etapa de terror y dolor para nuestro pueblo, la otra cara, la reflexiva, se entristece al comprobar que todo el dolor ha sido, tal y como nosotros ya sabíamos, totalmente inutil tanto para nosotros, los sufridores, como para ellos, los protagonistas del terror. No puedo ni debo olvidar a todos aquellos que han, hemos, sufrido y en estos momentos agridulces no puedo dejar de acordarme de María, la hija de mi amigo Juan Mari Jauregi, Ibai, el hijo de mi convecino Mikel Uribe, y de mi amiga Idoia, que aunque no le mataron a nadie, nunca olvidaré su boda que resultó ser algo realmente trágico cuando en la sobremesa supimos que ETA había ejecutado al joven concejal Miguel Angel Blanco. Desde la esperanza de un futuro mejor, con el deseo de que mi hijo Martín no conozca nada semejante y con el anhelo de un pueblo que poco a poco vaya caminando por la senda de la convivencia, con las tripas encogidas, de forma pública, cierro este capítulo de mi vida.

Pues bien, mientras ETA bajaba la persiana, mis amigos de la Comisión Europea, en este caso el alemán Günther Oettinger, ya se sabe que los germanos son los que controlan la cartera europea, abrían la cortina presentando al ansioso público comunitario las cifras, estratosféricas, del Marco Financiero Pluriaual (MFP) que, en lenguaje coloquial, no son más que las previsiones de gasto que se autoimponen las instituciones europeas para un periodo concreto, en este caso el septenio que va del año 2021 al 2027 para todas aquellas políticas que se impulsan desde Bruselas.

El cuadro de las macrocifras nos muestra que el compromiso de gasto para el periodo 2021-2027 alcanza casi 1,28 billones de euros “corrientes” para la UE-27 (1,13 billones de euros “constantes”), una vez extirpada la herida británica. frente a los 1,08 billones del MFP 2014-2020 para la UE-28. Como se podrán imaginar, aunque parezca mentira, la lectura de dichas previsiones varía en función del barrio, estado y sector económico en que usted se ubique pero lo que es impepinable es que dicho montante total equivale al 1,11% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE-27. Le recuerdo, dicho sea de paso, que la principal fuente de recursos del presupuesto comunitario, el 80%, son las contribuciones de los estados miembros en función de la RNB, hasta ahora el 1,08 del RNB y según la propuesta el 1,11% pero aún así, alejado del 1,3% que reclamaba el Parlamento Europeo y el sector agrario. El 20% restantedel presupuesto comunitario, proviene de una tasa sobre el IVA y de los derechos de aduana.


2018-05-06

El ojo del amo, engorda al caballo


La vida está llena de casualidades donde diversos temas y cuestiones que te llegan desde diferentes rincones y recovecos de la vida, se arrejuntan y coinciden apretando nuestra materia gris hasta exprimirla y dar su consiguiente fruto. En esas estamos cuando llega a mis manos un libreto, editado por la Asociación de Concejos de Álava (ACOA) titulado “Atzo eta gaur, una mirada al ayer y al hoy del comercio-servicios en nuestros concejos alaveses” y cuando me siento a leerlo, comienzo conociendo la historia de la abuela Andresa de Zalduondo que debió ser el alma de la tienda y el bar de Zalduondo, por cierto, un negocio que permaneció abierto de 1912 a 1980 por el trabajo de tres generaciones.
Como decía, las casualidades jalonan la vida diaria y es en este momento, nada más comenzar a conocer la vida de Andresa cuando me llega la fatal noticia de la muerte de Kaxilda Lopetegi, nuestra Andresa de Legorreta, que liándose la manta a la cabeza, no siendo suficiente con la tarea de sacar adelante una familia de 5 hijos y el negocio de serrería de su marido Patxi, se aventuró a habilitar una pequeña tienda en los bajos de la casa familiar y así, trabajando como una mula, metiendo más horas que el propio reloj y siendo todo un ejemplo de prudencia y vida ordenada, sacó adelante el negocio que posteriormente gestionó su hija, mi añorada Joxepi y logró ser un magnífico ejemplo para todas las mujeres, y hombres por supuesto, que quieren emprender su propio negocio en un pueblito. Mi aplauso y reconocimiento para Kaxilda, Andresa y otros cientos de mujeres.
La vida moderna nos engulle y así, especialmente en estos últimos años, las principales cadenas de distribución, sabedoras que actualmente optamos por compras menores pero más frecuentes, se van asentando en el interior de pueblos y ciudades con un formato de establecimiento menor, lo que conocemos coloquialmente como supermercado de barrio, para ir sustituyendo-laminando los comercios familiares que aún sobreviven en un mundo donde el volumen de compra determina, en gran parte al menos, la rentabilidad de la actividad y así, entre los comercios familiares que se adhieren a una central de compra, los supermercados que van abriendo las propias cadenas y la reciente proliferación de pequeños negocios franquiciados que aúnan la garantía de la consolidada enseña comercial con el tesón y trabajo intenso de sus promotores que, como dice uno de los refranes de mi suegra “el ojo del amo, engorda al caballo”, no pierden ojo a cualquier detalle que pueda mejorar el servicio de sus clientes y con ello, obviamente, su rentabilidad.
En esta vida moderna donde el trato humano, directo, entre productos y cliente, entre tendero y consumidor, parecen sobrar y lamentablemente preferimos el trato distante, impersonal y digital, otro elemento del comercio tradicional, los llamados mercados tradicionales también parecen estorbar y así, salvo excepciones, los puestos de productores son a título meramente testimonial, podríamos decir que “admitidos”, sin posibilidad de ser reforzados y con la mirada puesta en ir amortizando puestos que vayan dejando espacio para otras actividades más modernas y guays.

2018-04-29

La culpa, una vez más, de los vascos


No podía ser de otro modo, tenía que ser un vasco, pensará más de uno  al conocer que el video que ha provocado la caída de la señora Cifuentes es un vídeo grabado en un centro comercial de EROSKI y hasta quizás alguno querrá rescatar la campaña de boicot a la firma vasca que promovieron hace unos años con el fin de dañar a todo lo vasco, creyendo, queriendo creer mejor dicho, que los males que afectan al Partido Popular son culpa de agentes externos y sin caer en la cuenta que, para hundirse, ya se valen ellos solos y sus fraternales navajazos. No obstante, confío que mis lectores estatales sepan captar mi ironía y no se vuelvan locos resucitando el boicot que nunca debió impulsarse. Ni EROSKI ni nadie se merece una medida de ese calibre y más si tenemos en cuenta la inutilidad de ese tipo de actuaciones.
Pues bien, refiriéndome a empresas distribuidoras vascas, esta semana asistí en la magnífica bodega de txakoli Katxina de Orio al primer Foro KM 0 de la firma irunesa UVESCO que reunió a sus proveedores alimentarios (baserritarras, cooperativas, PYMES, sindicatos agrarios, etc.) además de sus responsables máximos, siendo su director general, José Ramón Fernández de Barrena quien dio cuenta de la evolución creciente de la empresa que  expande su red de 221 centros por las comunidades autónomas de Euskadi, Nafarroa, Cantabria, Rioja y con una pequeña pica en Madrid bajo la enseña comercial BM y, localmente en la comarca de Donostia, Super Amara, alcanzó la facturación de 703 millones de euros ( + 8%) y emplea a unas  4.400 personas.
Como se podrán imaginar el eje central de su discurso y el de los siguientes oradores fue la apuesta por el producto local, de calidad y la pujanza de los productos frescos como opción de compra de un consumidor, al menos en teoría, muy preocupado por la salud y les tengo que reconocer que el esfuerzo que están haciendo las distribuidoras vascas, la propia Uvesco pero también Eroski (Mercadona, por su parte, su apuesta, por ahora, se limita a lo estatal) por promocionar el producto local, lo más cercano y fresco posible, es innegable y digno de aplauso, impulsando la demanda y haciendo de empresas tractor para la organización y estructuración del sector productor que, lamentablemente, ni acaba de ordenarse en empresas cooperativas que concentren la oferta ni se muestra capaz de crear empresas logísticas que vehiculen, de forma lógica, ordenada y eficiente, la producción dispersa de nuestras pequeñas explotaciones.

2018-04-22

Renuncia



Les tengo que confesar que Carrefour me ha solucionado un gran problema. Como saben todos mis seguidores, los de aquí y los de más allá (les informo que este último mes además de los miles de seguidores del Estado me han seguido unos 800 italianos, 372 yanquis, otros de Alemania, Francia, Brasil y hasta 27 de Indonesia) , el sacrosanto habitáculo de mi sanedrín semanal, ósea la sociedad gastronómica donde nos reunimos semanalmente nuestra cuadrilla, volverá a abrir para nuestras fiestas patronales que son en la Ascensión del Señor (todavía hay jóvenes que piensan que existe una Santa Ascensión), previa ejecución de unas importantes obras a las que nos vemos obligados por gracia del amargado de arriba, el gran Cofrade de la Santa Amargura, que bien se merece ser coronado como el Señor de la Ascensión.

Pues bien, a lo que iba, que me disperso enseguida. La reapertura de la sociedad bien merece una comilona y ahí es donde entra en juego Carrefour que nos ha facilitado una innovación gastronómica proponiéndonos como entrante unas raciones variadas de insectos (sospecho que serán del agrado de mis 27 seguidores de Indonesia) para que los más cantarines puedan comer grillos y los más montañeros, su docenita de saltamontes. Me cuesta creer que esta nueva moda triunfe en mi sanedrín pero… cosas más difíciles hemos visto y quizás, en unos pocos años, tengamos de menú, insectos como entrantes, carne artificial de segundo y una tarta de hojas secas de postre. Como decía Arzalluz, ¡Tiempo al tiempo!.

La distribuidora gala ha abierto, a bombo y platillo, un hueco para este nuevo nicho de mercado que en  la Unión Europea entró en vigor el pasado 1 de enero del 2018 tras la aprobación por parte de la Comisión Europea de un nuevo paquete legislativo, conocido como “Novel Food” (nuevos alimentos) donde, entre otras muchas cuestiones, además de simplificar y agilizar la autorización de nuevos alimentos en el mercado europeo, se da cuenta de una nueva lista de productos autorizados en el Viejo Continente y en esta nueva lista, se incluyen los insectos.

No se crean que es casualidad puesto que en una jugada publicitaria bien meditada, la distribuidora gala ha lanzado esta innovación en una semana clave donde todos los medios de comunicación están especialmente sensibles y receptivos a la cuestión por su rabiosa actualidad con la celebración de la megaferia ALIMENTARIA en Barcelona y muestra de ello que hemos visto la noticia copando portadas e informativos en varias cadenas.

No he asistido nunca a dicha feria y por lo tanto poco puedo decir más allá de lo que leo en los medios y lo que me transmiten los baserritarras y pequeñas empresas agroalimentarias que van habitualmente, ahora bien, queda claro que la potente industria agroalimentaria, uno de los puntales de la economía española y su punta de lanza en cuanto a explotaciones se refiere, se ha volcado, una vez más, en presentar lo mejor de cada casa, desde los productos tradicionales y con amplia solera hasta las novedades bien por formatos, presentaciones, ingredientes, etc. Lo importante, hoy en día, es innovar para calmar la insatisfacción del consumidor que, a semejanza del adolescente que visiona vídeos en Youtube, constantemente, sin parar, abriendo y cerrando videos cada dos minutos, vuelca sus frustraciones en el plato y por ello quiere probar cosas nuevas constantemente para finalmente, tras llevarse muchos chascos, caer en la cuenta, que lo que realmente quiere y le gusta son los platos caseros de su familia y de su cuadrilla. Otra cosa es, no nos engañemos, quién hace esos platos caseros y para eso hay tres soluciones: primera, los cocina uno mismo; segundo, se pertrecha de numerosos tuppers que los acarrea cada finde desde casa de su madre-suegra o, tercera, la peor, la que nada tiene que ver con los platos caseros, te autoengañas y acudes al súper a comprar esos platos “caseros” que hace tu multinacional preferida, eso sí, de forma totalmente casera y con ingredientes naturales.

Quizás no sea políticamente correcto decir lo que voy a decir pero siento que muchísimas de las novedades o innovaciones que se presentan como tal son una solemne chorrada (aún me acuerdo de las naranjas peladas y servidas en bandejas unitarias con su correspondiente celofán) que no nos aportan, hablo ahora como consumidor, realmente nada y aunque hay innovación interesante en los procesos de elaboración, en formatos, etc. sigo pensando que la necesidad perentoria de estar en el “candelabro” comercial, acuciados por los distribuidores que quieren movimientos novedosos en sus lineales, arrastra a productores e industria agroalimentaria, frecuentemente, a embarcarse en proyectos que en su gran mayoría no duran un asalto y que les suponen un gran esfuerzo, desgaste  y una pérdida de energía que, mejor les vendría, la volcarían en hacer bien lo que se sabe hacer de de antemano. ¡Ósea, zapatero a tus zapatos!
No soy contrario a la innovación, ¡Dios me apiade!, ahora bien creo que debemos afinar el tiro y ser conscientes que en un sector agroalimentario tan básico y limitado como el nuestro quizás, aún a riesgo de no ser lo novedoso y guay que alguien quisiera, nuestro esfuerzo debiera centrarse en innovar procesos de producción, en innovar con el retrovisor y recuperar productos y variedades autóctonas, en mejorar cuestiones logísticas y adaptadas donde los pequeños puedan atender correctamente a un sector comercial y hostelero próximo e innovar en nuestros canales de información y aproximación al consumidor subrayando y haciendo hincapié en esos aspectos que los informes de mercado nos advierten que son los que fijan la opción de compra.

En definitiva, no abogo por renunciar a la innovación, pero, ahora que tan de moda está el renunciar a lo que no se tiene,  no renunciemos a lo que tenemos. Autenticidad.

Xabier Iraola Agirrezabala


2018-04-15

Siempre Positivo, Nunca Negativo



La semana pasada viví en Ordizia, in situ, por vez primera, la fiesta del Pastor (Artzain Eguna) donde se rinde un homenaje a la trashumancia con el paso de un gran rebaño por las céntricas calles del municipio y donde la incansable Cofradía del Queso Idizabal local, tributa un homenaje al queso autóctono con la presentación del queso nuevo de la temporada, recordándonos que el queso Idiazabal sigue siendo un producto estacional, mediante una ceremonia donde un famoso suele ser el encargado de dar el corte del nuevo queso y brindárselo a los presentes en la sala y con ello, al conjunto de la sociedad.

Pues bien, en este mismo acto, los ganaderos de la Sierra de Aralar regalaron una vara de pastor (makila) al alcalde de Ordizia y presidente de la Mancomunidad de Enirio-Aralar, Joxemi Santamaria, cuya entrega fue complementada con los bellos versos del joven ganadero Adur Gorostidi y las palabras de agradecimiento del pastor Josu Oiartzabal. Este gesto de agradecimiento por la labor que esta Mancomunidad está desarrollando en favor del sector ganadero de la montaña, fue gustosamente acogido por Santamaria quien, en un loable gesto de humildad, compartió la makila con dos mujeres que se están dejando la piel en el empeño (la directora foral de Montes, Arantxa Ariztimuño, y la pastora y concejal de Amezketa, Ainhoa Zuriarrain). Por lo que he podido saber, este gesto, en positivo, del sector ganadero no ha sido del agrado de todos y hay quien lo ha acogido como una bofetada para aquellos otros mandatarios que no impulsan el Plan de Gestión 2015-2018. Por si hubiera duda, se lo confirmo, han captado bien el mensaje.

Igualmente de positivo fue el mensaje lanzado por unas 200 personas que se reunieron en Bilbao para lanzar un llamamiento en favor del consumo de leche, por cierto, un consumo que desciende progresiva pero imparablemente en una sociedad como la nuestra, realmente preocupada por su salud pero que la confía, plenamente, a la ingesta de alimentos milagro de los que espera lo imposible mientras, en vez de incluir el deporte en sus hábitos de vida, se apalanca en el sillón frente a la pantalla, sea del móvil, tablet, ordenador o televisor. En estos momentos, según el último informe de consumo alimentario del Ministerio, el consumo por persona y año es de 72,86 litros y destacar que el consumo se ha reducido en el último año un 2,2% (la facturación se reduce aún más, un 2,6%, por lo que podemos concluir que se opta por leche más barata) que no se distribuye de forma equitativa porque mientras la leche semi-desnatada, la más comprada con un 45,9%, y la siguiente, la desnatada con un 29,2%, descienden aproximadamente un 0,6%, por otra parte, es la leche entera, la menos comprada con un 24,9% la que, para más INRI, más desciende llegando a perder un 7% en el último ejercicio.

2018-04-08

Letizia, Sofía y Cristina; el nuevo Trío Calaveras


Cogí los días rojos de la Semana Santa para recluirme en mi guarida costera de Armintza, correr a las mañanas por las endiabladas cuestas, vermuth mañanero, siesta y así, día va y día viene, en un malvivir que para qué les voy a contar.
La verdad sea dicha, me marché con cierto remordimiento al pensar que lo que es normal para una gran mayoría de ciudadanos que trabajamos en empresas, oficinas, …, ósea, tomarse unos días de vacaciones por aquello de hacer más liviano el duro ajetreo del día a día, es algo inusual o imposible para un montón de gente autónoma y entre ellos, por supuesto, quisiera destacar a los agricultores y ganaderos que toman sus vacaciones anuales, una semana como máximo, no en la época que ellos quisieran sino en la época de menor carga de trabajo. Avanzando en la reflexión, mientras iba con la lengua fuera por las empinadas cuestas, caí en la cuenta lo poco atractiva que puede resultar ese modo de vida para muchos jóvenes que, incluso los descendientes de productores, ven cómo su vida social se ve mermada por las obligaciones de la labor agropecuaria, por cierto, una cuestión (vida social, ocio, conciliación familiar, …) nada baladí para las nuevas generaciones.

Será por el remordimiento, o no, pero en alguna de las siestas llegué a despertarme al sufrir una terrible pesadilla donde se me aparecían cuatro ministros cantando, a grito pelado, la cantata de “El novio de la muerte” acompañando a un belicoso regimiento de la Legión que portaba un paso de la Semana Santa. Como se podrán imaginar, fue sólo una pesadilla fruto de mi imaginación porque enseguida caí en la cuenta que esta visión viejuna y paramilitar resulta algo increíble e impensable en un país moderno y civilizado como la España actual.



2018-04-01

Funcionariado Permanente Revisable

(En homenaje al recientemente fallecido FORGES)
En un momento como el actual donde todo son problemas y conflictos laborales, aunque sólo sea por pudor, uno debiera ocultar que va contento a trabajar y que disfruta con lo que hace. No obstante, siendo leal conmigo mimso, tengo que reconocer que no me faltan quebraderos de cabeza y que con lo que realmente disfruto es con la gente tan maravillosa con la que me toca tratar, empezando desde la propia organización, hasta la variada fauna con la que hay que trabajar. Es más, es bastante habitual que vuelva de numerosas reuniones, eventos y congresos, mitad admirado mitad enamorado de las personas que voy conociendo que, la mayoría de ellos, me superan en conocimiento, capacidad, destreza y experiencia.
Me ocurre con JoxeMari Aizega del Basque Culinary Center y su mezcla de sabiduría y humildad, con Álvarez-Coque de la Universidad Politécnica de Valencia que te da cuatro claves mundiales como si te estuviese explicando un cuento, con mi admirado Tomás García-Azcárate que combina proyección de futuro con dosis de humor que amenizan al oyente y el último, José Luis Rebordinos, con el que compartí mesa en el homenaje al maestro Roberto Ruiz y con el que salí tan enamorado del “mundo” que tenía que, casi casi, me lo traigo para casa, empaquetado y todo. Eso sí, los antes citados y otros muchos, me tienen embebidos pero con los que realmente la gozo es con mis queridos baserritarras, con la gente que está a pie de campo, con Mikel, Iñaki, Inma, Xabier, Idoia, Joxemari, Juanjo, Jon,…. con los que voy conociendo la verdadera realidad, la conformada por las cosas de la tierra y del comer. Por todo ello, no quisiera dejar pasar esta ocasión, sin hacerles llegar mi más sincero agradecimiento a todos ellos por lo que me hacen disfrutar, por toda esa sabiduría que me transmiten y por esa fuerza vital que me insuflan para seguir en el barro, a pie de campo, pero con la mirada puesta en el horizonte.

2018-03-25

Abstención Creativa




Hace aproximadamente un año escribía un artículo titulado “Cabreado” y en el mismo apuntaba la necesidad de presentar ante la sociedad vasca el grandísimo librito, grande en calidad pero pequeño en tamaño, del sabio asturiano Jaime Izquierdo (propongo desde aquí que le demos la doble nacionalidad, astur-vasco) titulado “La gestión creativa del cabreo”. Pues bien, sin querer ser pretencioso, alguno debió escucharme y ha sido esta misma semana cuando este libro fue presentado en un sencillo pero bonito acto celebrado en el Auditorio de la Fundación Orona en Hernani bajo la experta batuta de Iñigo Marquet, director de la propia Fundación, con el propio Jaime como solista pero bien acompañado con un dúo conformado por el Lehendakari Juan José Ibarretxe y el paisajista Jakoba Errekondo. En este librito que les recomiendo, Jaime, nos hace una sesuda reflexión del poder del cabreo, de la energía generada por el enfado que, si es bien canalizada, controlada y gestionada puede ser un magnífico motor de procesos de cambio de la realidad que no nos gusta. Pasar del continuo lamento y de la frustración capante a un actitud proactiva donde la energía, generada sea utilizada en el logro de los objetivos prefijados.

En el transcurso de su presentación Jaime hizo mención a una emotivo acto en el que participó la víspera en Amurrio donde fue presentado un documental titulado “Los últimos pastores de Sierra Salvada” (que confío en poder verla pronto), dirigida por José Luis Urrutia y que narra las vivencias de los últimos pastores que suben a Sierra Salvada y digo, últimos, con tristeza, porque según he podido leer sólo son 9 pastores, 8 alaveses y 1 bizkaino, los que aún mantienen la costumbre de utilizar los pastos de montaña. He visto algunas imágenes del acto de homenaje a los pastores que recibieron los presentes con una amplia sonrisa de agradecimiento pero les tengo que reconocer que a mí este tipo de documentales sobre un oficio o modo de vida en supuesta extinción, y más si es uno tan apreciado como el pastoreo, como decía, a mí me deja el cuerpo maltrecho y el alma tocada.

Desgraciadamente el caso de Sierra Salvada no es una excepción y son muchos los ejemplos, tanto del País Vasco como de fuera de él, que podríamos poner sobre la mesa dando cuenta del lento pero imparable declive del pastoreo de montaña y de la trashumancia de los valles al monte y viceversa, entendiendo el pastoreo de arriba y abajo como uno sólo donde los pastos de montaña complementan los pastos del valle y viceversa. No obstante, aquí, en Euskadi también tenemos pastos de montaña que, pese a quienes pese, siguen gestionándose por parte de los baserritarras y así tenemos el caso de la Sierra de Aralar donde, al menos en la vertiente guipuzcoana, vive un momento, ciertamente dulce, al menos, en cuanto a aceptación y uso de los ganaderos se refiere. Son tropa los ganaderos que gestionan este vasto territorio y no son pocos los jóvenes que tienen puesta su mirada en dichos pastos para subir sus ovejas, vacas, yeguas,etc.

Como sabrán,.......



2018-03-18

Cosas de Mujeres



Cada vez que llegan fechas tan señaladas para las mujeres como el 8 de Marzo o el propio 15 de octubre (Día de la Mujer Rural), aparte de las miles de mujeres trabajadoras tanto en el campo como fuera del mismo, me acuerdo en especial de dos personas, ambas ya fallecidas: mi abuela Sebastiana y mi amiga Kontxi.
Mi abuela Sebastiana en el caserío Amebi de Lazkao era el vivo ejemplo de otras muchas mujeres de la época que trabajaban la tierra y gobernaban el ganado, entre parto y parto, que fueron unos cuantos, mientras su esposo era más dado a ser el representante de relaciones exteriores de la familia y el interlocutor con las fuerzas vivas de la localidad, léase, el alcalde, el párroco y el médico-boticario. Conozco más casos y no creo equivocarme en exceso que esta casuística era bastante habitual, eso sí, ya hace bastantes años.
En el caso de Kontxi, una mujer tan brillante como luchadora, tras un periplo vital por otras tierras europeas decidió emprender su aventura vital y familiar en las profundidades de Lastur y allí con arduo trabajo y tesón, acompañado del silencioso Guillermo, echó raíces en el caserío Arruan Haundi e impulsó un proyecto de caserío, como le gustaba a ella, pequeño, familiar, diversificado y sostenible. Cuando le conocí, ella misma me reconocía que era una rara avis dentro de la fauna imperante en el sector pero era tal la fuerza y energía que irradiaba que era capaz de sacar adelante todo aquello en lo que creía. Tal era su generosidad que incluso fue de voluntaria a colaborar a Haití tras los terribles terremotos pero, la fuerza del mal, en forma de ELA pudo más que ella y acabo por decirnos adiós.
Ambas dos, Sebastiana y Kontxi, Kontxi y Sebastiana, no tenían en su interior el demonio como ha afirmado el obispo Munilla en unas declaraciones que debieran suponer su fulminante cese por parte del Papa Francisco, sino una fuerza que lo irradiaba todo, empezando desde la tierra que labraban hasta su entorno familiar y su vida social.
Queriendo olvidar las impresentables afirmaciones episcopales, me centro en cosas más serias .....

2018-03-11

Camino Soria

Todos aquellos que tenemos hijos/as en edad preadolescente estamos estos días inmersos en plena vorágine de exámenes y con el ambiente familiar ciertamente tenso, por decirlo finamente, porque en la actualidad, no como le ocurría a mis padres, las tareas escolares y los exámenes ya no son cuestión exclusiva de los directamente afectados sino de la familia al completo. Quizás el pasotismo supino de mis padres para con mis estudios sería algo extremo pero no me negarán que, lo de ahora, pasa de castaño oscuro. Eso sí, lo que no ha cambiado es la antigua cantinela que atribuye a los profesores el suspenso mientras el aprobado es mérito, único y exclusivo, del estudiante.
Algo parecido ocurre, eso sí, a escala más grande, en la economía general, al menos en un estado tan peculiar como el nuestro donde las entidades financieras que se ufanaban de su carácter privado y empresarial mientras ganaban dinero a espuertas, en el momento en que vinieron mal dadas, fueron rescatadas por el Gobierno Central, según se nos explicó, por el bien público, ósea, por el bien de todos. Con las autopistas, otro tanto y así, mientras las grandes constructoras pujaron por construir y llevarse las concesiones de estas grandes vías en previsión de un beneficio más que apetecible, ahora que han llegado los tiempos duros, de curvas peligrosas que diría aquel, es el papá estado quien tiene que salir a rescatarlas.
En otros sectores y subsectores ocurre algo similar, aunque a la contra y así en nuestro sector tenemos empresas que cuando la cuesta arriba era dura y los planteamientos empíricos, basados en planteamientos financieros sustentados en los fríos números no acababan de cuadrar, se acudía a la teta de mama administración, amparándose en el interés social de la empresa pero, sorprendentemente, cuando se superan los baches y se afronta el futuro con cierta tranquilidad, con las luces largas a tope, se olvidan aquellas otras cuestiones colaterales (el interés social, el equilibrio territorial, el sostenimiento del paisaje, etc.) que fueron la percha a la que la administración tuvo que recurrir para justificar su intervención en plena crisis. Y es que, en este nuestro sector, no sé si lamentablemente o gracias a Dios, las decisiones ni se limitan ni pueden limitarse a una mera cuestión económica puesto que cuando nos referimos a la agricultura, en su sentido más amplio y abarcando la faceta agrícola, ganadera y forestal, más allá del parné, nos estamos refiriendo al lugar donde viven nuestras familias, las praderas en las que pastan nuestro ganado y de paso, el territorio que miman nuestros ganaderos, nos referimos a nuestras legumbres, hortalizas y/o frutas de la zona, estamos hablando de nuestra cultura alimentaria y gastronomía particular de cada zona, de nuestros montes y nuestros valles, del futuro de nuestros pueblos y todas estas cuestiones, superan con creces los bordes de las hojas de Excel y revientan las costuras de los trajes financieros con los que nos quieren vestir la moto algunos economistas.

2018-03-04

El Bien Común



La nevada última ha provocado numerosos problemas en nuestra vida moderna, principalmente, en el momento de incorporarse al trabajo y aunque cada vez somos más los que podemos valernos del teletrabajo para sacar adelante diferentes labores, no me negarán que la gente anda, andamos diría yo, mareada con tanto aviso amarillo, naranja, rojo y no se yo qué otro color, todo el día con avisos por viento, olas altas, lluvias torrenciales, y así, lo único que conseguimos, además de tranquilizar la conciencia de algún responsable institucional y descargar las responsabilidades de alguna aseguradora, es volver loco al personal y que, al igual que yo, la gente desconecte mentalmente nada más oír el aviso en cuestión.
Pues bien, dicho lo dicho, les cuento que hace pocos días acudí a una reunión del Foro Rural Mundial en Derio a compartir mesa con representantes agrarios tanto de América del Sur, Asia y África en la que se trataba la situación de la Agricultura Familiar en el mundo y las diferentes estrategias para fortalecerla. Aprovecho la ocasión para recordarles una buenísima noticia como es que la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó oficialmente el 20 de diciembre de 2017 la decisión de nombrar el Decenio para la Agricultura Familiar 2019-2028. Este Decenio, según sus promotores, servirá como marco para promover mejores políticas públicas de Agricultura Familiar y ofrece una oportunidad única para contribuir a poner fin al hambre y la pobreza y al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles-ODS. 

2018-02-25

La debilidad de la carne



Leí hace un tiempo el informe sobre el estudio de opinión sobre la imagen y los hábitos de consumo de la carne de vacuno impulsado por la Interprofesional de la Carne de Vacuno (Provacuno) y les tengo que reconocer que aunque quería escribir sobre sus conclusiones, lo tenía bastante aparcado porque, la verdad sea dicha, la actualidad agraria y alimentaria no da un respiro al juntaletras que les habla.
Estaba repasando dicho informe cuando tuve conocimiento de un notición de relumbrón, de esos que te deja el cuerpo trastocado, puesto que en este mundo donde hay millones de personas que están hambrientos y/o malnutridos, resulta que en Holanda se ha organizado una colecta (crowdfounding en lenguaje moderno) para recabar 48.000 euros y con dicho dinerillo poder “jubilar” a Hermien (imagino que será nuestra Herminia) , una vaca, limusina para más señas, que logró escaparse del camión que la llevaba al matadero y así, librándola del sacrificio, que viva en libertad en un bosque de Friesland. Ya lo dicen mis amigos que, tontos, haberlos haylos, en todos los rincones del mundo.
Por cierto que mi cuadrilla flipa en colores al saber que recientemente la IGP, Indicación Geográfica Protegida de Vaca y Buey de Galicia, marca de calidad reconocida por la UE como puede serlo una Denominación de Origen, tras sus primeros 6 meses de funcionamiento ha dado sus primeros números y reconocer que a día de hoy tienen 3.707 animales registrados, de los cuales, 3.648 son vacas y 59 bueyes. Ósea, de aquí viene el flipe del sanedrín semanal, que esos 59 bueyes, emulando al milagro de los peces y los panes, abastecen a miles de restaurantes del Estado y de fuera de él que llevan, en grandes rótulos, el buey gallego como reclamo en su carta. Estoy seguro, y no creo en equivocarme, que los ganaderos gallegos no tienen la más mínima culpa de la confusión interesada generada a bien de industriales y hosteleros, pero por el bien de ellos y porque las 3.648 vacas son tan fantásticas, o más, que los propios bueyes, creo que es necesario que la administración tome cartas en el asunto y vele por la veracidad de la información que se traslada al consumidor final mediante un etiquetado correcto y veraz.

2018-02-18

Todista





Dice Matías, Prats para más señas, que los clientes de la aseguradora que publicita son TODISTAS puesto que al contratar con la aseguradora del teléfono móvil lo obtienen todo, el mejor precio, ósea el más bajo, y, además, el mejor de los servicios que integra en su póliza todas las coberturas posibles. Cada vez que veo este anuncio televisivo me pregunto a mí mismo si Matías sabrá, o no, que millones de consumidores de alimentos, sin tanto anuncio y de forma sigilosa, son también todistas puesto que con un precio irrisorio obtienen el mejor de los productos.
Los consumidores de huevos, por ejemplo, según apuntan diferentes voces autorizadas en la materia, quieren huevos de gallinas libres, sin jaula que les constriña el movimiento y todo apunta, no hace falta más que ver los sucesivos anuncios de cadenas de distribución informando de su negativa a comercializar huevos de jaula, que los huevos de jaula tienen los días contados y el sector productor, aún sin amortizar las inversiones obligatorias por la última normativa europea, se verá obligado a producir huevos en suelo (aunque ni vean la luz ni pisen tierra) o en el modelo campero. Eso sí, los consumidores quieren los huevos “libres” pero al precio del convencional, ósea, al precio del huevo de jaula.
No se crean que lo que ocurre en el sector avícola de puesta, popularmente, sector del huevo, es algo aislado puesto que algo similar ocurre en otros subsectores y así tenemos que nuestros consumidores todistas mientras desean carne proveniente de vacas felices y criadas en libertad total, después en un alarde de incoherencia, optan por la carne de vacuno barata que en muchos casos proviene de esos grandes cebaderos de la península que tanto rechazo le suscitan o de megaexplotaciones ubicadas en países donde la legislación higiénico-sanitaria y las condiciones socio-laborales les pondría, a nuestros todistas, los pelos de punta pero que, en un alarde de incoherencia, prefieren ignorar (conscientemente).
El sector porcino no escapa de esta dinámica y así tenemos a nuestros todistas, enamorados de los cerditos rositas que ven en las películas infantiloides de Disney donde el cerdito en cuestión habla, siente y padece como cualquiera de los humanos que mientras acude al hipermercado de referencia y echa mano a la bandeja de jamón york por el módico precio de 1 euro, se le antoja que el jamón de york de marras debiera proceder de cerdos felices criados en una idílica dehesa, campeando a saltitos y moviendo alegremente el rabito, eso sí, a mayor gloria del todista y , lamentablemente, a cuenta del ganadero.

2018-02-11

El tiempo es Oro




Suena el despertador y en un par de minutos ya estoy levantado. Nada más abrir los ojos, antes de darle los buenos días a mi mujer, reviso el móvil para cerciorarme de los emails que me han entrado por la noche y si mis publicaciones en redes sociales han suscitado algún comentario o reacción. Desayuno un zumo, café con leche (KAIKU por supuesto) y mientras juego en la Tablet al Farm Town apenas me doy cuenta de lo que me está comentando mi mujer con la que comparto mesa. Me visto, salgo a la calle con el teléfono en la mano y en 10 minutos ya estoy subido al tren para ir al trabajo. ¡Qué horror! La pesada de mi vecina se dirige hacia mi asiento y por si acaso, para no tener que hablarle, o escucharle, me calzo los pinganillos y hago como que escucho música. Almuerzo en la oficina, sólo, frente al televisor y en la vuelta a casa, no he tenido más remedio que hacer un pequeño teatrillo con el móvil, simular como que estoy hablando con alguien, para así evitar que me pegue el peñazo el vecino de arriba. Vuelvo a casa, quiero jugar en la Play pero la está usando mi hijo con sus amigos, que juegan on line, cada uno desde su casa y por ello, me pongo frente al televisor esperando a la cena y finalmente, tras dar un nuevo repaso al móvil, Facebook, Twitter, Instagram y correo electrónico, enciendo la tele aún a sabiendas que me quedaré dormido.
¡Ti-ti-ti! ¡Ti-ti-ti! ¡Ti-ti-ti! Ahora sí que suena el despertador y al abrir los ojos me doy cuenta de que he tenido una pesadilla donde vivía como un autómata enganchado a la tecnología y sin apenas, contacto personal ni con mi mujer ni con mi hijo. Quizás la pesadilla sea una exageración, o no, pero mucho me temo que son muchos los agentes, públicos y notorios pero también eso que yo llamo, las fuerzas ocultas, los que quieren que vivamos aislados pero rodeados de mucha gente, conectados con la red y con sus mensajes y servicios pero desconectados de nuestro entorno, sin apenas contacto humano ni con amigos ni familiares y por ello, no me ha extrañado nada que la multinacional yanqui, Amazon, haya hecho pública su propuesta de tienda física sin gente que nos atienda o cobre.
La tienda en cuestión, Amazon Go, que casualidades de la vida se abrió en Seattle, ciudad donde nació el imperio Amazon, no cuenta con personal para atenderte ni debes esperar colas para que te cobren ni mostrar tus compras ante la cajera. Todo muy tecnológico, muy rápido, muy libre (al menos en teoría) y aunque quizás respiremos tranquilos por no tener que soportar la miradita de la persona que nos suele cobrar, quizás no lo debiéramos estar tanto si cayésemos en la cuenta que, a través del móvil y los códigos de barras de cada uno de los productos que elegimos, el señor Jeff Bezos, el jefazo de Amazon, y toda su estructura empresarial sabe, con pelos y señales, todos tus preferencias de compra, tus datos bancarios y, si me apuran, hasta el momento en que se come el bollo que acaba de adquirir. Es, ahora que lo pienso, la versión “bestia” de los peajes y el vía-T que, si bien ocultan el gasto, no lo disminuyen y lo más seguro, lo incrementan ante la sensación de relajo que se instala en nuestra mente al no tener que sacar la cartera y pagar en mano o tarjeta el gasto ocasionado.
Ahora bien, todo cuadra a la perfección si nos atenemos a las sabias y amenas palabras de Joan Riera, director del área de alimentación de Kantar Worldpanel, al que escuché atentamente en el Congreso Agrosmart celebrado en Vitoria-Gasteiz bajo la organización de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de Euskadi y que vino a decir que de las 4 tendencias dominantes en el consumo actual (Salud, Local, Consumidor exigente y Comodidad) es este último vector, la comodidad, el claramente triunfador puesto que partimos de la base que todos los estudios de consumo constatan que existe un 70% de ciudadanos que ansían tener más tiempo para cuidarse, estar con su familia y amistades, desarrollar hobbies… en definitiva, están frustrados porque creen no contar con el suficiente tiempo libre para hacer todo aquello que ansían y con lo que sueñan, sea lo que sea. Y todo ello, esto es cosecha personal mía, en una sociedad con una jornada laboral más corta que nunca.
Como bien resume el señor Riera, “ofrecer tiempo al consumidor” es la clave del éxito para un producto que, eso sí cumpliendo los mínimos requeridos, le facilita la vida al consumidor al ingerirlo o cocinarlo y en esa vía andan mucha gente, algunos de forma más elemental, casera y sencilla, como mi amiga Irune del caserío Altzueta en Hernani que elabora unas bolsitas con su verdura ya limpia y troceada, presentándola de forma diferenciada si va para una menestra o una porrusalda; mis amigos Arantxa y Félix del caserío OIHANALDE de Irún que elaborar hamburguesas, albóndigas, además de paquetes de su propia carne; la cooperativa cárnica Harakai-Urkaiko que está innovando continuamente para facilitar la vida ofreciéndoles todo tipo de hamburguesas, salchichas de carne de vacuno Label, cordero Label precocinado, etc. y así, todo un ejercito de pequeños proyectos que intentan rascar bola en esa gran tendencia de la comodidad y que, oído al sabio Riera, tanto aprecian nuestros consumidores.
Y dicho lo anterior, me surge la siguiente pregunta, ¿será que al contar con más tiempo lo invertimos en estar con nuestros hijos, en atender a nuestros mayores o compartir con nuestros amigos o, como mucho me temo, lo empleamos en estar aislado-conectados a la pantalla del móvil, Tablet, ordenador o tele? Ya me dirán.

Xabier Iraola Agirrezabala




2018-02-04

5 céntimos




Centrado como estaba en buscar antes del día 28 algún candidato idóneo para los premios Gonzálo Nardiz que convoca el Gobierno Vasco con el objetivo de reconocer la trayectoria de gente del agro que haya destacado en su campo, siempre hay algún incordio por el medio y ésta vez ha sido la lectura de una noticia en la prensa madrileña, la que me ha soliviantado.
Me explico. Hace unos cuantos años, en uno de mis viajes profesionales a la villa del oso y el madroño, representantes del sector ganadero reaccionaban escandalizados ante la práctica de una cadena de distribución, cuyo nombre prefiero olvidar, que organizó una subasta digital y ciega entre un grupo de empresas lácteas para adquirir unos cuantos millones de litros de leche de vaca, como fácilmente imaginarán, a un precio irrisorio que si bien vaciaba el almacén, dejaba temblando el balance empresarial y con ello, directa e irremediablemente, empujaba a la baja las compras de leche a los ganaderos.
Tras numerosos episodios como el descrito y otros más de uso de la leche como producto gancho en las ofertas comerciales por parte de la distribución, han conllevado que la leche, en una gran mayoría, sea considerada por el consumidor como un producto banal, donde apenas se tiene en cuenta sus beneficios nutricionales y donde el único factor de compra, sea el precio. Así, tenemos unas ventas de leche claramente a la baja y en unos niveles de precio, irrisorios que en muchos casos ni llegan a los 60 céntimos y que mantienen asfixiados al conjunto de la cadena láctea pero, sobretodo, a los ganaderos. Como dato les informo que el precio medio del año 2017 en España fue de 0,319 /litro, algo mejor que los 0,300 de 2016 pero bastante más bajo que los 0,353 del año 2013. Ósea, estamos hablando, siempre, de una mejora o bajada de 2 0 3 céntimos.
Quizás no sean conscientes pero les traslado mi total seguridad que con esta leche básica “low cost” una gran mayoría de la industria láctea, simple y llanamente, pierde dinero y se mantiene gracias a la rentabilidad de otros productos lácteos y en cascada, como era de imaginar, los propios ganaderos se mantienen a duras penas y la casilla de nuevas incorporaciones al sector productor lechero, está en blanco. Un blanco tan inmaculado como la propia leche. Un apunte, el número de ganaderos en toda España es de unos 14.500 y sólo en el último año han bajado en un 5,6%.

2018-01-28

La placa de la Diputación




Mi mujer y amigos están advertidos que yo no me voy de este mundo sin cumplir los 100 años para así poder ser enterrado con mi merecida placa conmemorativa que suele dar la Diputación. Lo que empezó siendo un chiste entre amigos y familiares va cogiendo visos de realidad y tanto es así que ya he llegado a la mitad del trayecto y por lo tanto, debo ir preparándome para el ansiado momento.
No obstante, cada vez que me alegro al imaginar lo guapo que estaré en mi caja, repeinado, con el traje de domingo y con mi plaquita entre mis dedos, siempre tiene que haber alguien que me fastidie el día y así, últimamente, son muchos quienes pretenden amargarme mi momentico recordándome las penurias que vamos a pasar nuestros últimos años con la reducción de las pensiones y lo crudo que lo tendremos si no ahorramos un poco más para complementar, privadamente, la recortada pensión pública.
Muchos de estos gafes, aunque no lo digan públicamente y aparezcan anunciados como expertos “neutrales” de la materia, lisa y llanamente, son portavoces de agentes, entidades y demás corporaciones directa e importantemente interesadas que contratemos un plan de pensiones pero convendrán conmigo que son amplia mayoría los que no pueden contratar este tipo de complementos porque no tienen dónde rascar y por ello, estos últimos deberán consolarse con la generosidad de nuestra ministra Bañez que ha anunciado, como si fuese el recopón de la baraja, la revalorización de las pensiones del sistema de la Seguridad Social con un incremento de, ¡agárrense que viene curva!, un 0,25% para este 2018 que puede suponer unos 2 euros con lo que, ¡no se vayan a quejar!, da para comprar una hamburguesa en McDonalds por 1,50 euros (omito mis calificativos sobre esta promoción) y además, le sobran otros 50 céntimos para caprichitos, porque, hasta los pobres tenemos derecho a darnos un caprichito.
Dejando la ironía a un lado me gustaría abordar la cuestión de los mayores-pensionistas-jubilados en el sector primario y lo digo, ironías aparte, porque en España, según un informe del FEGA, hay un 38,78% de los perceptores de ayudas directas de la PAC que son mayores de 65 años (36,47% en Euskadi y un 47,73% en Nafarroa), es decir, son oficialmente jubilados aunque la realidad del campo nos demuestra que la inmensa mayoría de la gente del campo no se jubila, porque así lo quiere o porque lo necesita, y que muere con las katiuskas puestas. Si miramos con más detalle el informe del FEGA, el porcentaje de jubilados desciende hasta un 20% en los fondos del segundo pilar de la PAC, muchos de ellos, vinculados a la inversión y con un objetivo final, más allá de lo que uno haya podido cultivar y/o criar en años o décadas previas.
Este simple diferencial, del 20% en el segundo pilar al casi 40% del primero, nos da una pista de lo que ocurre, de la existencia de miles de agricultores que tanto cultural pero sobretodo económicamente, requieren de su actividad agrícola, por muy pequeña que resulte, para percibir las ayudas PAC y así poder complementar su paupérrima pensión, una pensión que en muchos casos ni llega al Salario Mínimo Interprofesioonal y apenas supera lo que oficialmente está reconocido como el umbral de pobreza en España. Ahondando en esta tesis, esta misma semana una organización agraria valenciana acaba de publicar un estudio que revela que la pensión media de los agricultores jubilados es un 59% más baja que la pensión media del resto de trabajadores. ¡Ahí es nada!.
Si analizamos los datos que recoge este informe del FEGA se puede llegar a comprender los recelos que albergan los responsables políticos, de todos los partidos políticos y todos los niveles administrativos, cuando ven que, cada vez que quieren focalizar los fondos comunitarios entre los perceptores que todos calificamos como profesionales, cerca de la mitad de los perceptores pueden quedarse fuera de ese reparto y que la inmensa mayoría de ellos, pensionistas, se quedarían sin ese complemento de pensiones que supone, para muchos de ellos, el cobro de la PAC y consiguientemente, ante una posible revuelta socio-electoral, optan por mantener el status-quo. Mi amigo Jorge suele referirse a este fenómeno como la RGI (Renta de Garantía de Ingresos) AGRARIA y algo similar llegó a reconocer recientemente una eurodiputada popular en un debate sobre el futuro de la PAC porque lamentablemente tenemos que reconocer, que hemos tocado hueso y que tenemos sobre la mesa los síntomas de una enfermedad que no es otra que la miserable pensión que cobran nuestros agricultores al jubilarse.
Mientras tanto, con unos jubilados que se resisten a retirarse, a todos, empezando desde los políticos, burócratas y agricultores, se nos llena la boca hablando de la necesidad de promover el relevo generacional en el agro pero las cuestiones de fondo siguen sin resolverse y además, se han adoptado medidas tan perjudiciales como la eliminación de la línea de prejubilaciones que contemplaba hasta hace unos años la PAC y para más INRI, el actual reglamento contempla y/o apunta la posibilidad de establecer unos pagos anuales para compensar a aquellos agricultores mayores que cedan su explotación a algún joven pero, por lo que he podido averiguar, esta medida no se ha aplicado en ninguna Comunidad. ¿Será que ninguna de las Comunidades Autónomas necesita rejuvenecer su sector agrario o será que las arcas públicas están aún más fastidiadas que las de los agricultores jubilados a los que queremos sacar de este tinglado y que puedan, de una vez por todas, tomarse el merecido descanso?. Espero su opinión.


Xabier Iraola Agirrezabala




2018-01-21

INCONTINENCIA



Sorpresa sería la palabra que debiera utilizar en el momento de poner nombre a la sensación que me albergó cuando una empresa de marketing, catalana para más señas, se dirigió a mí diciendo que conocían mi blog (Kanpolibrean), que lo consideraban altamente interesante y además, quizás intuyendo mi debilidad financiera, me proponían hacer negocio.
Leyendo su mensaje y trasteando por su web compruebo que esta empresa se dedica, entre otras cosas supongo, a localizar blogs o páginas web que estén dispuestas a incluir links (enlaces) con marcas, empresas, etc. que estimen oportunos y que, según su análisis, puedan encajar, de una u otra manera, con la temática que suele tratar habitualmente tu blog o web, en definitiva, tu foro de expresión particular. Obviamente, en función del número de lectores-seguidores que tengas y de la capacidad económica de la empresa sugerida-enlazada-publicitada te reportan un dinerito que, dicho sea de paso, en los días que corren, tampoco viene mal.
La primera reflexión que me surge es cómo puede ser que una empresa de marketing haya considerado interesante que un humilde blog de un torpe juntaletras como yo pueda resultar, obviamente desde el punto de vista comercial, beneficioso  para las empresas representadas por ellos.
La segunda reflexión que me vino fue, ¿cuántos de los opinadores-bloggeros que sigo habitualmente habrán entrado al juego? Imagino que si se han dirigido hacia alguien tan insignificante como yo, con más motivo que se hayan puesto en contacto con otros de mayor difusión y con mejor altavoz en cuestiones tan sectoriales y limitadas como las que yo suelo tratar (alimentación, agricultura, consumo, ganadería,…) y que por tanto serán más interesantes, o rentables, para las empresas representadas.

2018-01-14

PACólogos Sin Fronteras



Cuando mis amigos Jesús y Joxemari eran pequeños y se sentaban a la mesa para comer, una mesa larga y humilde pero bien repleta de gente, el patriarca familiar utilizaba la expresión en euskara “egon hadi lo, eta jango duk mehe!” que traducido libremente al cervantino significa “si no andas espabilado, no te vas a comer un colín”. Algo similar deben estar pensando los diferentes gobiernos de los Estados miembros de la UE en estos momentos donde es vital andar espabilado para convencer al resto de compañeros de patio comunitario sobre cuáles deben ser las prioridades de la política europea en su ámbito más genérico, incluyendo entre ellas la siempre polémica PAC (Política Agraria Común) y, lo que es más importante, o al menos más urgente, fijar el techo presupuestario al que deben suscribirse el conjunto de prioridades.
Es la versión política del huevo y la gallina, es decir, ¿qué es antes, el huevo o la gallina? y en la UE están debatiendo, ¿qué es antes, fijar el presupuesto y en base a ello las políticas a impulsar o al revés, fijar las políticas y aprobar posteriormente el presupuesto necesario para llevarlo a cabo? El debate se expande como la pólvora entre los estados miembro, agentes sectoriales y los PACólogos (especialistas en la árida PAC) e incluso llega hasta la propia comisión europea que alberga en su seno tanto al comisario agrícola, el irlandés  Phil Hogan que ha lanzado un proceso de reforma de la PAC sin saber cuánto dinero tiene en la cartera como al comisario de presupuestos, el germano Günter Oettinger que, emulando a ManosTijeras, amenaza con drásticos recortes si los estados miembro no alcanzan un acuerdo para incrementar su aportación al presupuesto comunitario porque según parece la aportación de los estados ronda el 0.9% del PIB cuando está previsto que pueda aportarse hasta el 1,24%.
Ahora bien, tan importante e incierto como el presupuesto con que contará la PAC, es el destino final de dicha política y por ello, en estos momentos, existe un profundo debate sobre las prioridades y objetivos que debe perseguir la dichosa PAC, así, mientras los agricultores son reacios a que los fondos agrícolas se destinen a cumplir objetivos que trasciendan los objetivos meramente agrícolas, el resto de personas, dirigentes políticos, colectivos de todo pelaje y demás fauna que pulula por los pasillos de Bruselas quieren que los fondos, hasta ahora agrícolas , se destinen a otros objetivos y por ello, desde la comunicación de la Comisión Europea se plantea que la PAC sirva también para cumplir, además de los objetivos agrarios y alimentarios, a mitigar las consecuencias del cambio climático y colaborar en el cumplimiento de los objetivos fijados en las grandes cumbres sobre Cambio Climático, fijar población, autóctona e inmigrante, en esos territorios cada vez más esteparios y abandonados y combatir así el enorme problema del despoblamiento, los medioambientalistas y ecologistas quieren más biodiversidad y más ambición en retos conservacionistas, los animalistas mayor bienestar animal (sin importarles un bledo el bienestar de los animales de dos patas) , los paisajistas más cuidado y preservación de los paisajes, etc. y así, suma y sigue, hasta que la vaca se quede sin gota de leche.
Hace 50 años las familias gastaban la mayor parte de su presupuesto en la alimentación, era la principal prioridad y preocupación, alimentar todas las bocas de casa y por ello, apenas quedaban fondos para otros objetivos. Por el contrario, actualmente, son pocos los preocupados por no tener bocado que llevarse a la boca mientras el resto de la población, estamos preocupados por no engordar, por el colesterol y por obtener alimentos, sanos, de calidad, cómodos, asequibles, etc. y todo ello, a poder ser, a un módico precio porque la ínfima preocupación alimentaria debe compartir presupuesto con el gasto en ocio, telecomunicaciones, viajes, spas y demás cuestiones.
Pues bien, algo similar ocurre en nuestra Europa, en todos y cada uno de los países y municipios, donde la producción agraria y la alimentación apenas preocupa porque se supone que los alimentos ya vendrán de algún otro sitio o continente y en consecuencia, les parece lógico y oportuno, ir reduciendo el reparto del presupuesto comunitario heredado de la época de la postguerra mundial para destinarlo a otros objetivos como la política de inmigración, los compromisos climáticos, la seguridad de las fronteras exteriores, la defensa en un mundo cada vez más alterado y otras cuestiones no menos importantes que, sí o sí, requerirán de presupuesto que, también, sí o sí, deberá provenir, al menos, en parte de la bolsa agrícola.
En esta tesitura nos encontramos. El tema es complejo y espinoso pero con estas generalidades creo que ustedes podrán hacerse una idea de la que nuestros productores están viviendo y es por ello que, consecuentemente, les invito a reflexionar que todo este quebradero sería bastante más liviano si el mercado, ósea usted, remunerase a través del precio de los alimentos y de aquellas otras cosas que todos denominamos como externalidades (paisaje, medio, seguridad alimentaria, territorio, etc.) pero que nadie sabe cómo demontres transformarlo en dinero, tan maldito como necesario, contante y sonante.


Xabier Iraola Agirrezabala

2018-01-12

TORKEMADA Lehendakaritzan


Sinistezina dirudi baina gaurko Lehendakaritzan izaniko harreran zerbitzatu duten “txakolina” ez zen ez inongo Jatorrizko Izendapenekoa. / Increible pero cierto, en la recepción de Lehendakaritza de hoy se ha servido un “txakoli” que no pertenece a ninguna de las 3 denominaciones de origen. Bizkaiko Txakolina Getariako Txakolina Eusko LabelArabako Txakolina

2018-01-07

INSUFICIENTE



La semana pasada un pequeño grupo de jóvenes guipuzcoanos, alguno de ellos sin llegar incluso a la adolescencia y todos ellos vinculados familiarmente al sector vacuno lechero, participaron en un viaje a Araba y Nafarroa donde además de visitar explotaciones de diversa índole y agrupaciones de maquinaria, también encontraron un hueco para el ocio, visitando el Parlamento y divirtiéndose de lo lindo en un circuito de karts de la capital alavesa.
Este viaje que combina la formación con el ocio pretende ser un primer paso (además de su participación previa en un curso de jueces de la raza frisona) en la conformación de un pequeño grupo de jóvenes que apuesten por el futuro del sector, empezando por apuntalar el futuro de las explotaciones familiares de las que provienen para, en la medida de las posibilidades, impulsar nuevas “vocaciones” que puedan ir integrándose en nuevas o explotaciones ya en activo pero sin continuidad de futuro.
Les narro esta pequeña iniciativa, además de reconocer y aplaudir el empeño personal de mi amigo Joxan, tan ilusionado como esperanzado porque son pequeños pasos como éste los que, poco a poco, pueden insuflar algo de oxígeno en un sector agrario altamente envejecido y, en principio, poco atractivo para las nuevas generaciones.
Sin querer ser alarmista y consciente de que el primer paso para afrontar un problema es tomar consciencia del mismo, quiero traer a colación los inquietantes datos del informe del FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) sobre la tipología de los perceptores de ayudas comunitarias que nos informa que únicamente el 0,52% de los perceptores vascos y el 0,41% de los navarros son menores de 25 años, que los oficialmente jóvenes agricultores (menores de 40 años) apenas alcanzan el 9% en Euskadi y el 6,14% en Nafarroa mientras los mayores de 65 años, oficiosamente, jubilados, superan el 35% en Euskadi y el 47% en Nafarroa.
El perfil de los perceptores de ayudas directas no es la foto automática del sector porque hay subsectores vegetales como el hortícola, vitícola, frutícola y/o sectores ganaderos como el porcino, avícola, cunícola que apenas perciben ayudas para la faceta productiva si bien no es, menos cierto, que si tenemos en cuenta las ayudas al desarrollo rural que perciben todos los subsectores, incluidos los del área vegetal y ganadera antes mencionados, tampoco es que la foto se altere gravemente puesto que el porcentaje de jóvenes apenas llega al 1% tanto en Euskadi como en Nafarroa
Ahora bien, vistos los dramáticos datos, ¿qué podemos hacer para asegurar la continuidad del sector primario?, es más, ¿cómo pretenden atraer los gurús de la cosa, los líderes sectoriales y los políticos de diferentes administraciones a nuevos jóvenes a un sector con estas expectativas de futuro?.

2017-12-31

Casa Dios


Sé que en mi último artículo les anuncié que no volvería a escribir hasta una vez llegado el 2018. No se crean que en aquel momento les mentí, sino más bien, estamos ante la simple y patente constatación de un síndrome de abstinencia generada por la necesidad vital de escribir o, como pensará alguno, de tocar las narices al personal.

Termino el año, ¡cómo no!, informándoles que ante el dramático cierre de nuestra sociedad gastronómica donde nos reunimos semanalmente la cuadrilla para cenar, sin querer darle ninguna alegría al amargado de arriba, hemos decidido, emulando al Puigdemont, irnos al exilio y así, este jueves cenamos en Casa Dios (Jainkoenea), acogidos por la simpática Lurdes, un par de huevos fritos con jamón acompañados de queso y regado con sidra, eso sí, a la “salud” del cofrade mayor de la Hermandad de la Santa Amargura.

La víspera, por otra parte, acudí a la recepción a la sociedad civil que el Lehendakari Iñigo Urkullu suele ofrecer y en ella, además de saludar a numerosa gente, amigos y responsables políticos, aluciné en colores (como dice mi hijo) al comprobar que en el agape, el supuesto txakoli que se ofrecía no era más que un vino blanco de mesa que no está amparado por ninguna de las tres denominaciones de origen del país. Ósea, un craso error del responsable del catering y de su superior, al no haber controlado esta metedura de pata que ha soliviantado al conjunto del sector txakolinero. Estoy seguro que el año próximo, no volverá a ocurrir.

Son precisamente las denominaciones de origen (D.O.) y otras indicaciones geográficas las que garantizan al consumidor la calidad de nuestros productos y son éstas marcas y su prevalencia en los mercados globales, una de los caballos de batalla en todos aquellos procesos de negociación comercial que la Unión Europea ha abierto, está actualmente negociando y que en el futuro emprenderá. Estas marcas de calidad reconocidas y amparadas por la legalidad europea son objeto de deseo de empresas alimentarias de otras latitudes que intentan engañar al consumidor haciéndose pasar por estas marcas europeas que tanto reconocimiento tienen ganado en esos mercados lejanos.

2017-12-17

La Cofradía de la Santa Amargura

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Entramos en vísperas navideñas y afronto este último artículo (del año) deseándoles a todos mis lectores una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo que lo celebren en familia y amistades y fíjense si estoy imbuido del espíritu navideño que, incluso, le deseo unas felices fiestas al amargado que vive encima de mi sociedad que, les anuncio, este Don Errequeerre, ha logrado cerrarla y al que, desde aquí, nombro como gran cofrade de la Cofradía de la Santa Amargura.
Mi fiebre navideña es tan acusada que también les voy a desear unas felices fiestas a los mal llamados ecologistas (otros de la Cofradía de la Santa Amargura) que decidieron denunciar la construcción de los accesos a los pastos de Aralar por parte de la Mancomunidad de Enirio-Aralar con la colaboración de la Diputación Foral de Gipuzkoa (esta misma semana su directora de Montes ha tenido que acudir a declarar al Juzgado de Tolosa) y el apoyo del sector ganadero guipuzcoano que, a fin de cuentas, son los verdaderos ecologistas.
Ahora bien, después de dedicar mis mejores deseos a los numerosos miembros de la Cofradía de la Santa Amargura, capitaneados por el insigne Don Erre que erre, quisiera reflexionar sobre la cuestión alimentaria navideña y digo esto porque esta nuestra sociedad, tan exigente como incoherente, nos podemos encontrar con que unos consumidores, en teoría, tan preocupados por su alimentación, que los alimentos sean naturales, sostenibles (medioambiental y socialmente al menos) y lo más artesanos posible, al final, recurran a platos precocinados o lo que resulta más llamativo, a ese tipo de servicios de comida a domicilio que tanto auge están adquiriendo.
Me explico, en un mundo que vive tan deprisa, supuestamente sin tiempo para las cosas importantes resulta que la gente no tiene tiempo para cocinar y aún a sabiendas que nuestra salud depende en gran medida por el fomento de productos frescos frente a los envasados y precocinados, en una época donde los programas de cocina y los realitys tipo masterchef arrasan en las pantallas (incluso entre los más pequeños), me atrevo a afirmar que nos encontramos con gente que, paradójicamente, pasa más tiempo viendo programas de cocina que cocinando y que malgasta muchísimo tiempo en darle al click, dando vueltas a las redes sociales y viendo chorradas por Youtube, por lo que, ahora resulta que no tenemos tiempo para alimentarnos.
Y todo esto ocurre en unos tiempos, más allá de la Navidad, donde todo pichichi afirma que ....